Diecisiete
·17·
Kodo
<vaya discurso>
Eta
<.><la sala se llenó de oxígeno><lo sentiste?>
Kodo
<te sientes bien?>
Eta
<sí><es sólo que><no sé><.>
Kodo
<qué?>
Eta
<todo esto>
Kodo
<tu vestido?><la fiesta?>
Eta
<no!><el oxígeno><sus caras>
Kodo
<estás hermosa><es sólo eso>
Eta
<ha sido un gran respiro>
Kodo
<es cierto><.><una nube>
Eta
<no te burles!><soy celeste>
Kodo
<eres arácnida><irreal>
Eta
<.><soy una viuda><y no puedo volver a pronunciar el nombre de mi marido>
Kodo la miró a los ojos,
se observaron un instante,
colocó el tenedor sobre la servilleta turquesa genérica
que brillaba en su mirada recordándole su destino y compromiso con la sal.
Ay! Punta Korongo
Ay! fuente del más allá.
Ay, fría piedra callada.
Ay, luz, cielo que emana.
Kodo
<dilo en mi mente>
Y la expresión
triste y sorprendida de Eta Corona
lo atrapó.
Recordó su rostro, reflejo, espejo, pared.
La sal en el aire uniendo las miradas,
sus ojos,
mis ojos,
todos.